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No es la frustración, sino lo que le enseñas a hacer con ella

“El tema de la frustración en los niños es… ¡frustrante!” dijo una amiga mía el otro día mientras tomábamos un café. “Sobre todo cuando mi hija cumplió 12 años y noté que realmente no estaba preparada para recibir esta nueva etapa.”

Si bien es fundamental tener en cuenta las teorías sobre lo que ocurre en esta edad, lo que importa más es sensilibilisarse con el tema de la frustración propia de cada etapa.

Todos hemos sentido frustración, ya sea porque no nos entienden, o porque las cosas no salen como queremos, o simplemente por miedo. Teniendo en cuenta que los niños sienten esta emoción desde bebés y recordando muchos consejos absurdos que afirman que los niños son “pequeños tiranos y nos quieren manipular” cuando lloran y se tiran al suelo en un ataque de frustración, me gustaría apuntar que en estos casos no se trata de “manipulación” sino de sentimientos/sensaciones más básicas, naturales en el ser humano: miedos, necesidades emocionales o físicas, cansancio, hambre, sed…

Como lo he mencionado muchas veces antes, en la mayoría de los casos, el adulto no entiende qué le sucede al niño. No sabe como recibir esas emociones que se van acumulando y por lo general el resultado final es una explosión de sentimientos en donde ambos (padre e hijo) acaban enganchados.

 

¿Qué hacer?

  • 1. Fuera prejuicios. Bienvenida la empatía: este niño me está tomando la medida; esa madre no sabe cómo educar a su hijo; ese niño es un berrinchudo, si fuera mi hijo… Todos parecieran tener la respuesta perfecta para el comportamiento del hijo del vecino, pero cuando se trata de nuestros propios hijos la realidad es diferente. Esto tiene una razón de fondo (que en otro momento la trataremos).
  • 2. Reconocer la emoción. Muchos adultos no son capaces de reconocer la frustración, aceptarla como algo humano y mucho menos trabajar con ella. En la mayoría de los casos sólo saben reprimirla o bloquearla. Si llegamos a ser conscientes de nuestras emociones ya la mitad del trabajo está hecho.
    Un ejemplo de frustración no reconocida más comun: hay padres que se ponen nerviosos cuando oyen bebés llorando (suyos o de otros), pero no son capaces de reconocer por qué.
  • 3. Recibir y trabajar con la frustración y buscar una solución. No controlarla, bloquearla ni ahogarla, sino liberar la emoción y buscar resolver la situación que la produce. Si nuestro hijo llora o grita o está enojado lo mejor es primero ser un reflejo, luego buscar canales sanos de expesión y ya que descargó entonces, averiguar qué le ha producido la frustración.

 

Da igual la edad, desde recién nacidos hasta jóvenes de 18-20 años, todos sienten frustración y muchos están en el proceso de aprender cómo canalizarla. Como adultos, nuestro papel es mostrar cómo reconocer, descargar y solucionar un conflicto interno de este tipo a través de nuestra paciencia y nuestro propio ejemplo.

 ¿Te ha pasado alguna vez esto? ¿Te pasó de pequeña o lo haces ahora como madre? Cuéntanos.

Con todo el cariño,

Luis Carlos y Gaby

Luis Carlos y Gaby
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Luis Carlos y Gaby

Directores bei Niños de Ahora
Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva.
El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.
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Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva. El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.

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