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Mi hijo(a) se toca… ¿Qué hago?

“Gaby, ayúdame…

La maestra de Mauricio (mi hijo de 5 años) me comenta que en el recreo pone las piernas alrededor de un árbol hace un ligero movimiento de fricción con sus genitales. Ella me dice que esto no está bien y eso me preocupa…

Ximena (de 6 años) se monta a caballo en el brazo del sofá. Se mueve ligeramente y aprieta su piernas. No me preocupa que lo haga, pero tengo miedo de que lo haga delante de los demás. ¿Qué le digo?

Sebastian (de 4 años) se mete las manos en los bolsillos de sus pantalones. Se toca su pene, a veces de forma algo aparatosa. Lo hace mientras mira la TV o juega con el ipad, hasta que se cansa o se aburre y cambia de juego. Su abuelita está muy inquieta, sobre todo cuando le dice “mira mi pene se puso como un lápiz”, no sabemos qué hacer…

Entre los 3 y los 7 años, la mayoría de los niños y las niñas experimentan un despertar genital muy importante. Esto les lleva a descubrir las zonas de su cuerpo que les producen sensaciones placenteras, incluso orgasmos.

Es muy normal que comiencen a tocar sus genitales, más de lo que lo hacían antes. Sin embargo, a muchísimos padres les genera inquietud y miedo. Sencillamente no saben cómo actuar ante este despertar genital. Lo sé, porque recibo estas preguntas todo el tiempo:

¿Hay que distraerlo?

¿Hay que regañarlo?

¿Cómo le ayudo a que se controle?

¿Qué hago para que no se toque?

¿Lo debo permitir o hay algo mal en mi hijo?

Aunque afortunadamente hemos dejado atrás la época en la que se asustaba a los niños con cosas como: “Se te va a salir volando el pajarito,” “Las niñas bonitas no hacen eso,” “No te toques ahí,” o “Te vas a enfermar si te sigues tocando,” en muchos casos tampoco saben muy bien qué sí deben hacer en esta situación. Por un lado piensan que es normal que su hijo(a) juegue con su cuerpo y descubra el placer, pero por otro no saben si este tipo de “juego” va a ser perjudicial o debe tener un límite.

Hace sentido. ¿Cómo fue tu educación sexual? ¿Qué mensajes te transmitieron tus padres cuando eras muy pequeño(a)? La mayoría de los adultos tienen nociones distorsionadas, miedos, bloqueos y represión sexual, que se originaron en su propia infancia.

Y como lo que no se procesa se proyecta, esto les lleva a sentir y pensar que hay algo malo en la conducta de sus hijos. Aún cuando en su cabeza entiendan que esto es algo normal, no logran liberarse de la sensación de que lo que está haciendo su hijo(a) es algo vergonzoso, sucio o hasta distorsionado. Tarde o temprano, estos padres terminan repitiendo el patrón que adquirieron.

En el niño, la necesidad de conocer y explorar su cuerpo es natural. Tocarse es placentero. Si para ti lo es, para tu niño(a) pequeño(a) lo es aún más; está mucho más abierto al placer y es muy sensitivo. Esta necesidad de explorarse se intensifica durante la etapa Edípica (cuando el niño se enamora de mamá y la niña de papá, entre los 3 y los 7 años de edad). Los niños tienen erecciones; las niñas lubrican su vagina.

El hecho de que niños y niñas de estas edades se toquen, jueguen e investiguen sobre el sexo o su sexualidad es absolutamente normal.

Por lo mismo, es importante que consideres que:

Tu actitud frente a la sexualidad de tu hijo(a) tendrá un gran peso. Lo que digas, hagas y transmitas quedará grabado en su inconsciente.

El tocarse sólo es patológico cuando vemos que produce ansiedad o angustia en lugar de eliminarla. Si produce estas emociones, generalmente se debe a tu actitud o la de alguno de los adultos que influyen, más que a cualquier otra causa. Una niña de 4 años solía tocarse sus genitales al estar en su clase de dibujo. Su maestra se alarmaba y regañaba tanto a la niña que su conducta se volvió un círculo vicioso. Los padres angustiados, por la forma como recibieron la noticia, pensaron de inmediato que la niña había sido abusada sexualmente. Después de trabajar varias sesiones con todos (de manera grupal y por separado) la niña pudo soltar esta angustia, y sus padres trabajaron sus asuntos inconclusos (el verdadero origen de sus miedos).

Los niños y niñas de estas edades se encuentran todavía ego-centrados; por ello sienten especial curiosidad por su propio cuerpo y por las diferencias entre los genitales de uno y otro sexo. Necesitan explorar y descubrir las diferencias entre ser niño o niña.Les da por jugar al doctor para ver las diferencias y reconocerse.

Hacen las primeras preguntas sobre algunos temas sexuales, como la diferencia entre sexos, cómo nacen los bebés, etc.

Para concluir, la forma en que el niño viva su sexualidad estará muy vinculada a la manera en que como padre asumas su propia sexualidad. Si la vives como algo natural, bello y normal, seguramente tu hijo la experimentará de esta forma. Si la vives como algo prohibido, sucio o peligroso, lo reflejará de la misma manera.

Si quieres que tu hijo se desarrolle sanamente, con plena capacidad de disfrutar de una vida sexual gratificante en su adultez, comienza por reconocer tu propia salud sexual. Lo que transmites a tu hijo(a) es infinitamente más importante que el aprender “recetas” sobre qué y cómo hablarle sobre el sexo.

La educación sexual comienza desde que es muy pequeño, y la influencia más importante en este aspecto de su vida, eres tú.

Con cariño,

Gaby González

Cofundadora de Niños de Ahora y co creadora del Método Paternidad Efectiva

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Luis Carlos y Gaby

Directores bei Niños de Ahora
Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva.
El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.
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