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Los 3 miedos más grandes que enfrenta un niño cuando introduces una nueva pareja en sus vidas  

Querido lector, pues este tema sigue dando de qué platicar, así que te sugiero también leer los artículos Como introducir a la nueva pareja (Clic AQUÍ para leerlo) y Los 4 pasos a seguir para cuidar el corazón de tus niños en el proceso(Clic AQUÍ para leerlo) .

Ya lo veíamos en el artículo anterior, el temor número 1, tiene que ver con el miedo a perder el amor y la atención de mamá o papá. Que mama o papa quieran a su nueva pareja más que a mí. En este punto es importante que sepan q el tiempo destinado a ellos no se va a perder. Que nunca los vamos a “cambiar”, que nadie será capaz de ocupar su lugar y que siempre los vas a amar infinitamente. Que el hecho de que exista una nueva pareja me hace sentir bien, esto significa que me voy a sentir más fuerte, más acompañada, más segura. Que cuando, como personas estamos felices y abrimos el corazón al amor pasan cosas buenas para todos, la alegría estará más presente en nuestras vidas.

El temor número 2 que los niños tienen es que mamá o papá se vuelvan a casar. Esto les mueve mucho porque en primer lugar ellos tienen el anhelo inconsciente de que mamá y papá vuelvan a estar juntos, un sueño que con la llegada de la nueva pareja se hace más lejano. Esto implica que ellos elaborarán de nuevo sentimientos respecto al duelo que sugiere la separación, sin embargo, los niños con el tiempo van integrando a esta nueva pareja también a sus vidas y lo ideal es que ellos puedan ver y vivir que con la llegada de esta persona no están perdiendo sino están ganando. Ganando un nuevo vínculo, un amigo, una presencia amorosa, estable que también los acompaña.

Y por último el temor número 3 y el más grande de todos es el miedo a tener nuevos hermanitos. Esto es normal porque sienten celos, desplazamiento y también desarraigo, confusión de donde está ahora su familia.

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El temor, es algo natural en los seres humanos. No podemos hacer nada para evitarlo. Sin duda lo sentirán, sin embargo, lo que hace la diferencia es acompañarlos a transitar esos miedos y a darse cuenta de que pueden ser mucho más las cosas buenas que todos ganamos. Para que este proceso se dé con naturalidad debes enfrentar tú mismo tus temores más grandes y evitar pensar que todo será perfecto con la llegada de la nueva pareja.

No, no será perfecto porque no existimos los humanos perfectos, pero tampoco tiene por qué ser la telenovela de terror. Imposible aparentar que todo es perfecto. Los niños sentirán celos, es normal. También sentirán ambivalencia, a veces estarán contentos, otras veces tristes. Unas veces lo querrán o la querrán, otras no. Y la medicina para la ambivalencia es asumir ambos aspectos como normales y permitir ambas emociones cuando sucedan, siempre en un contexto de respeto. Abrir el espacio de la ambivalencia porque tiene que suceder.

Sin embargo, cuando esto se va trascendiendo, cuando lo nuevo comienza a dar estabilidad también representa una nueva faceta para ellos, ya que se cubre tanto el espectro materno como el paterno, conociendo y aceptando las cualidades o características de la nueva pareja que ellos integrarán también en su vida para ser mejores personas. Se establece entonces un nuevo vínculo que ayuda al niño a sentirse más fuerte, más seguro, dado que ha llegado a nuestras vidas otro apoyo, un ser que también viene a aportar cosas buenas y amor a nuestras vidas.

Cuando se permiten las emociones sucede algo muy lindo, también ellos van construyendo un vínculo importante con ese nuevo ser.

Con amor,

Claudia

 

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