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La importancia de las rutinas en la vida de Romina

Hace un par de meses escribí sobre cómo jugábamos con Romi y aprovechábamos para que ella aprendiera al mismo tiempo. Esos juegos, ya fuera con las compras del supermercado o el llevar sus platos a la cocina, fueron un primer paso importante para ella -y nosotros. Al mismo tiempo, mi esposa y yo hemos procurado tener constancia en algunos puntos como la hora del baño, la cena y la hora de dormir. Todas las actividades antes mencionadas, nos han ayudado a sembrar las bases para la creación de rutinas en la vida de la niña.

En estos momentos que Romina ya tiene un poco más de 2 años, y que ya tiene un amplio entendimiento de lo que sucede alrededor de ella, creemos que es el instante apropiado para reforzar la creación de rutinas. Y ya empezamos a ver esos resultados. Un claro ejemplo de que ella ya va teniendo claro de lo que va a suceder, es en las noches. Las diferentes actividades que se empiezan desarrollar a partir de las 7 de la noche, aunque son independientes cada una, todas tienen un objetivo final: la hora de dormir.

Alrededor de las 7 pm, empieza todo con la hora del baño y la preparación de la tina. Una de las ventajas que tenemos en esto, es que a la niña le encanta bañarse y jugar en la tina. Por lo cual no tenemos ningún inconveniente en ese sentido. Durante unos 10 o 15 minutos, después de bañarla, la dejamos que juegue con sus muñecos en la tina para después vestirla. Una vez que ya tiene la pijama puesta, la bajamos a la sala para que cene lo cual es más o menos como a las 7:45 pm. Algo de lo que hacemos es preguntarle que quiere cenar para que sienta que ella es la que decide -a veces nosotros decidimos el menú.

Romina ya relaciona la preparación de la cena con dos cosas. La primera, es el momento de “empezar” a apagar motores y que se le baje lo acelerada que puede estar por haber jugado toda la tarde. Por lo que se queda sentadita en el sillón, esperando la cena. Lo anterior nos lleva a la segunda cosa que ya sabe que va a suceder: el uso del iPad. Mi esposa y yo no somos muy partidarios de que se la viva metida en la tablet o viendo tele. Pero durante los minutos que se tarda en cenar, la dejamos que vea videos musicales en inglés para que se distraiga tantito. Para las 8:15 pm que ya terminó de cenar, vienen las siguientes actividades: el llevar su plato a la cocina (o cual lo hace ella) y la preparación del biberón con leche para que duerma.

Una vez que ya se tiene el biberón listo, es hora de apagar todo y subirse a dormir. Para esto, hay un cambio de pañal previo a llevarla a su cuna, sin importar que se le haya puesto uno limpio después de bañarla. Aquí es cuando aprovechamos para darle las buenas noches, rezar con ella y darle la bendición. Es un momento especial entre ella y su mamá, y ella y yo -ya que lo hace de forma individual con nosotros. Y de paso, ella lo replica (nos da la bendición y las buenas noches). Todo concluye con ella en su cuna alrededor de las 8:30 pm, acostada, tomándose su biberón con leche y abrazando al muñeco de peluche en turno.

Las rutinas que hemos desarrollado como papás, más las que ya vamos a empezar, son importantes para nosotros porque creemos que son el primer paso para la creación de hábitos. Al mismo tiempo, nos dan las herramientas para ir poco a poco lidiando con algunas situaciones que se lleguen a presentar más adelante. La hora de comer, la hora de dormir, la hora de jugar, la hora de estar tranquila, la hora del baño, la hora de salir, etc., todo es susceptible para crear rutinas. No podemos esperar que de la noche a la mañana haga cosas a la primera y cuando le digamos que lo haga -o deje de hacer. Si no aprovechamos este momento para reafirmar o evitar comportamientos, según el caso, puede llegar a ser complicado más adelante. Las rutinas tienen importancia en todos los ámbitos de la vida de la niña, las cuales son las bases para la creación de hábitos en un futuro…y nos hacen más fácil la vida a los papás.

 

Rafa Rojas.

 

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Rafael Rojas

Bloguero de corazón y director de profesión bei Descubriendo a papi
Papá primerizo a los 40 años de una hermosa niña llamada Romina. Comparte sus aventuras y experiencias en la paternidad a través de su blog donde escribe apasionadamente acerca de su mayor inspiración: su hija. Asimismo, trabaja como Director de operaciones en una empresa dedicada a la Consultoría y Desarrollo de Tecnología, en la que pone en práctica lo aprendido en sus estudios de Administración de Empresas en la University of California, Riverside (Estados Unidos).
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Papá primerizo a los 40 años de una hermosa niña llamada Romina. Comparte sus aventuras y experiencias en la paternidad a través de su blog donde escribe apasionadamente acerca de su mayor inspiración: su hija. Asimismo, trabaja como Director de operaciones en una empresa dedicada a la Consultoría y Desarrollo de Tecnología, en la que pone en práctica lo aprendido en sus estudios de Administración de Empresas en la University of California, Riverside (Estados Unidos).

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