caja

La caja de Pandora

 

Procrear es fácil. Siempre lo ha sido. Ser padre o madre es el “oficio” más desafiante que cualquier persona pudiera tomar. Requiere de actitudes, habilidades y conocimientos específicos que no necesariamente llegan por “herencia familiar” (¡muchas veces llega lo contrario!). Sobre todo se necesita ese don despierto de amar, esa capacidad para dar más allá de sí mismo. Esto sólo llega con la madurez de una vida procesada y bien vivida. Y esto, en sí mismo, es un reto para cualquiera, en el mundo acelerado y sobreexigido de hoy.

Entonces, ¿qué es lo que se necesita para ser un padre/madre de ahora?

La paternidad es un acto de liderazgo. Desde el momento en que llega un nuevo ser a nuestro cargo, sea cual sea el motivo por el que haya llegado, hay una decisión sumamente importante que tomar:

Lo tomo o lo dejo.

Parece sencillo, hasta obvio, pero no podría contar cuántas veces he trabajado con pacientes este asunto. Cuando queda un resentimiento subconciente sobre la llegada de un hijo, entonces el padre o la madre no lo ha tomado. No realmente. Por mucho que lo quiera justificar, o que reconozca todo lo bueno que ha traído a su vida, hay que limpiar el resentimiento para poder realmente entregarse y amar incondicionalmente la labor de la paternidad. De otra manera el niño capta que no es del todo deseado, que es una carga. Y la forma en que lo justifica es “no soy suficiente”. No soy suficiente para merecer ser amado, tengo que ganármelo de alguna manera. Tengo que probar que sí soy suficiente.

Te pregunto: ¿es verdad esto? ¿Acaso no son suficientes nuestros hijos, por quiénes son?

¿Entonces por qué les exigimos tanto? ¿Por qué tienen que hacer tanta tarea, saber tantos idiomas (¡más que nosotros!), portarse bien, compartir sus cosas (aunque no quieran), no pelearse, sacar calificaciones siempre mejores, etc., etc., etc.

¿Acaso será para que ellos logren lo que nosotros no?

Esto no es algo del todo malo. De hecho, hay una buena intención: protegerlos. Querer prepararlos para un mundo en donde sólo los mejores tienen lo mejor.

El problema es desde dónde exigimos. Realmente no es desde el amor, esta exigencia viene del miedo. Ese antiguo y sepultado miedo a no ser suficiente. Pregúntate: en el fondo, muy en el fondo… ¿sientes que eres suficiente?

La mayoría de los padres tienen un miedo muy real de que sus hijos no la vayan a hacer en la vida. De que no sean suficientes… tal vez como nosotros mismos, en el fondo, no sentimos que lo somos.

Porque en el mundo acelerado de hoy, quien tiene más es quien gana. Y la manera de probar que soy suficiente es ganando. Sea siendo el mejor, o dando más que los demás, o tomando más, o dando lástima (suena extraño, pero funciona), en fin, siendo más de alguna u otra forma, es como aprendimos a obtener algún lugar en nuestra sociedad.

La fantasía que hemos creado detras de todo esto es tan sencilla como es poderosa. Aquí está:

Cuando gano, soy suficiente y obtengo placer. Juguetes, helado, dinero, coche, casa, ropa de marca, viajes, aventuras…

Cuando pierdo, no soy suficiente y obtengo dolor. Castigos, carencia, un coche usado y barato, ropa del tianguis o de alguien más, rechazo…

Esta es la trampa que hemos creado. O al menos, la que la inmensa mayoría de las personas se ha comprado. Es el motor que mueve la industria de la gratificación instantánea, la carrera por tener más, por ser “alguien” en la vida.

¿Qué tipo de herencia quieres para tus hijos? ¿En qué mundo interior deseas que vivan? ¿En qué mundo deseas vivir tú? Porque tu modelo del mundo, tu idea de cómo es y cómo funciona, seguramente es lo que encuentras en tu día a día. La verdadera riqueza no puede surgir de un mundo interior carente, un mundo en donde no somos suficientes.

Podría describirte aquí las “recetas mágicas” para ser el mejor padre o la mejor madre. Si esto es lo que buscas hay millares de libros, páginas web y publicaciones que te lo prometen. Mi problema es que no creo en ellas.

Sí creo en un tipo de magia muy especial. La he vivido. Es un sencillo y poderoso cambio de enfoque, de consciencia. Y crea una diferencia verdaderamente extraordinaria.

¿Cómo sería tu vida si te dieras cuenta, muy en el fondo, de que siempre has sido, y siempre serás, más que suficiente?

¿Cuánto te entregarías a lo que haces? ¿Qué entorno crearías? ¿Cuánto amarías? ¿Que transmitirías a tus hijos?

Ahí está el “secreto” de la paternidad de ahora. El tiempo de vivir en el desenfreno y la locura terminó, si tú así lo decides. Para ti y para tus hijos. Todo lo que necesitas saber sobre cómo ser el mejor padre/madre que puedes ser ya está dentro de ti.

¿Tienes el valor de descubrirlo?

Porque cuando sepas quién realmente eres, cuando te des cuenta de lo maravilloso y grandioso que eres, jamás lo perderás de vista en tus hijos.

No hay legado más importante que este, para ellos y para nosotros mismos.

Con amor,

Gaby González.

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Orientar y preparar a padres y maestros en cuanto a cómo acompañar, guiar y educar a los niños y adolescentes de ahora, teniendo en cuenta las características únicas de las generaciones más recientes y los cambios en el entorno sociocultural del momento histórico que atravesamos.
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