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Erika y sus creencias limitantes

Hace varios años Erika, una chica de 17 años, solicitó asistir a terapia por voluntad propia, suceso raro en jóvenes de su edad. Estudiaba en una escuela privada religiosa, sólo para niñas, en la que tenía dos amigas. Me contó que la pasaba muy mal cuando alguna de ellas se enfermaba y no asistía a clases porque en los recesos se encontraba sola. A pesar de que conocía a sus compañeras desde primero de kínder, se sentía diferente a las demás, no sentía que encajaba. Esto nunca se lo había confesado a nadie. Su madre creía que era una niña popular porque la invitaban a todas las fiestas y en general se comportaba como una adolescente feliz, pero nadie sabía que en realidad la pasaba muy mal en la escuela.

Erika: El otro día faltó la maestra. Normalmente eso lo hubiera disfrutado, pero ese día fue horrible. Mi amiga estaba enferma y no fue a la escuela. Mi otra amiga está en otro grupo y yo me sentía como muppet.

LC: ¿Como muppet? ¿Qué es sentirse como muppet?

Erika: Pues como… ¡como bruta! Todas salieron a la terraza y estaban felices platicando y cantando, pero  no sé, me sentía sola a pesar de que todas estaban ahí. Es horrible y siento que me están juzgando todo el tiempo. De plano preferí irme al baño y me encerré ahí hasta que acabó la hora libre.

LC: ¿En dónde más haz sentido eso?

Erika: Creo que en ningún otro lado… bueno a veces cuando mi mamá me hace preguntas. Siento que ella es tan perfecta y que todo le sale tan bien que nunca voy a dar el ancho para ella.

LC: ¿Te pide que seas como ella?

Erika: Bueno, en realidad no, pero… no sé. Siempre acabo diciendo mentiras cuando me pregunta cosas. Como el otro día, me preguntó que si ya había estudiado y la verdad es que no pero le tuve que decir que sí… ¡Ashhh! me choca hacer eso pero no sé por qué siempre lo hago…

Erika se describía a sí misma como la típica niña buena. Siempre le fue bien en la escuela. La gente la quería y en general era una niña modelo, pero ahora en la adolescencia se sentía muy incómoda.

Desde pequeña creó esta “idea loca”: “Para recibir amor tengo que ser perfecta”. Había hecho todo (de manera inconsciente) para lograrlo. Pero a pesar de su gran esfuerzo siempre se sentía insuficiente y constantemente juzgada.

Después de varias sesiones de terapia se dio cuenta de que el juez más grande que había en su vida habitaba en su propia cabeza. Una vez reconoció esta ficción a la que le había dado tanto poder sobre su vida, pudo comenzar a reconocer su propia voz, la que expresaba sus verdaderas necesidades. Comenzó a aceptar a la Erika imperfecta y genial que realmente era.

Así como Erika, casi todos creamos estas “ideas locas” cuando somos muy pequeños. Estas ideas limitantes nos sirvieron en ese momento para protegernos, para adaptarnos al mundo que estábamos apenas conociendo.

“Si abro mi corazón me lastimarán”

“Sentir me hace débil”

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“La verdad es peligrosa, mentir es seguro”

“Tengo que ser el mejor para ser amado”

“La vida es dura, tengo que luchar”

“No debo confiar en nadie, las personas traicionan”

Al crecer, desechamos algunas de estas ideas, si es que pierden vigencia. Pero con el tiempo tendemos a comprobar que son ciertas, y a arraigarlas más profunda y fuertemente. Y eventualmente gobiernan nuestras acciones sin darnos cuenta, a través de la voz del duro juez al que damos vida en nuestro subconsciente.

¿Has notado cómo muchos de tus comportamientos son “heredados” por tus padres, abuelos y generaciones atrás? “Es idéntica a su abuela,” “Salió al tío,” “Tiene el mismo carácter de su padre…”

Tus creencias forman parte de la herencia psicológica de tu familia. La pregunta importante es:

¿Qué herencia quieres legarle a tus hijos?

Prepararte como padre es la mejor herencia que puedes pasar a tus hijos. Después de todo, el éxito en su vida no dependerá de qué estudie, cuán mejor que otros sea, cuánto dinero tenga, o qué tipo de trabajo logre conseguir. No depende de a qué creencias obedezca.

Depende de quién elija ser.

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Erika eligió abrirse a sentir y confiar. Permitirse reír y ser imperfecta. Descubrió que merece amor, tal y como es. Cambió el rumbo de su vida, ya que decidió prepararse para hacer lo que ama y valorar lo que hace. Como consecuencia, hoy es una mujer exitosa y preparada, creciendo en abundancia y riqueza en todos los sentidos. Continúa preparándose, porque se dio cuenta de que el crecimiento personal es un camino sin fin, cada vez más brillante.

Me pregunto, en el futuro ¿qué modelarán sus hijos?

¿Qué quieres que modelen los tuyos?

Con amor,

Luis Carlos y Gaby

P.D. Gracias por compartir nuestro mensaje. Ayuda a que otros padres se liberen de sus creencias limitantes, para brindar su mejor legado a sus hijos.

COMENTA: ¿Cuáles han sido tus creencias limitantes? ¿Cómo las ves en tus hijos?

Con todo el cariño,

Luis Carlos y Gaby

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Luis Carlos y Gaby

Directores bei Niños de Ahora
Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva.
El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.
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Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva. El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.

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