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¿Qué tengo que hacer para que me hagas CASO?

Hace poco, estaba con mi prima en un restaurante cuando un niño en la mesa de atrás comenzó a llorar a todo pulmón. La mamá nerviosa le pidió que por favor se calmará… Obvió esto no le resulto.

Mientras la situación continuaba notamos como en las mesas de alrededor la gente volteaba. Algunas personas seguían en lo suyo, pero era evidente que para otros esto comenzaba a ser molesto; para muchos era casi imposible no comentar o juzgar.

La mamá, al sentir la presión de la gente observando (y algunos criticando), escalo su reacción: tomo al niño fuertemente del brazo y lo saco del lugar. Mientras lo hacía, le decía a su hijos cosas como:

La señorita te va sacar del lugar si sigues llorando

Ya te dije que no me gustan tus berrinches

No te voy a llevar al parque si sigues así…

Hasta que ya no pudo más y termino con el apretón de brazo y un … ¿¿¿¿????? la verdad no sé, porque ahora sólo se veía por el cristal. Pero notamos como el niño se calmo.

Como se podrán dar cuenta, cuando hay situaciones así en la calle, yo paro la oreja, aunque trato de hacerlo de la manera menos invasiva y sin juzgar.

Nota: recalco que no es para emitir ningún juicio o para criticar a la mamá, al niño o a los de alrededor; prefiero mantenerme como observadora para poder estudiar la situación y entenderla a fondo.

En este caso, era evidente que la mamá estaba inmersa en el “Ciclo del Patrón Reactivo”. ¿Cuál era la razón por la qué el niño estaba llorando en el lugar? ¿Qué pasaba por la mente de la mamá? ¿Qué decían las personas alrededor? ¿Cómo eso influenció en la reacción de la madre

Eso no lo sé, (no soy adivina) pero lo que si se es que es muy fácil reaccionar ante los comportamientos inadecuados de nuestros hijos. Y mucho más si no tenemos las técnicas y estrategias adecuadas que nos empoderen para actuar de una manera más efectiva.

Es normal que a veces te cuestiones si lo estás haciendo bien como padre; y como no!!!, como bien dicen: Ojalá mi hijo hubiera traído un manual. Puede llegar a ser muy frustrante y desmotivador, sobretodo cuando vas a una tienda y te encuentras con niños de comportamiento “envidiable”. Pero tener carácter fuerte puede ser un gran regalo.

La pregunta es: ¿qué tipo de comportamiento es el más sano para tu hijo? ¿te gusta ser un padre reactivo?

¿A poco no te ha pasado esto? A mi si, sobre todo cuando estoy metida en mi mundo, y confieso que es frustrante. No intento controlar el comportamiento de mis hijos. No se trata de entrenarlos para que me hagan caso con tan sólo dar la señal (como lo hicimos con mi perro). NOOO, por supuesto que no.

Sin embargo, te puedo decir que el tener la sensibilidad, el conocimiento y las estrategias adecuadas me han llevado a ejercer una Paternidad MUY Efectiva. No soy mamá perfecta, ni pretendo serlo. No soy una madre tirana, ni impositiva, pero si entiendo el fondo. Sé conectar con lo importante y veo los resultados en casa. No tengo que repetir mil veces para se hagan las cosas, el ritmo en casa fluye y por lo general hay un ambiente de armonía, empatía y colaboración.

Algunos tips que te pueden ayudar en esos momentos acalorados son:

– Reflexiona: Sí, se que hay gente mirandote y un niño haciendo un espectáculo; sin embargo antes de reaccionar date un minuto para observar. ¿Qué esta pasando realmente? ¿qué será lo que su comportamiento esta tratando de decir? ¿Qué me esta pasando a mi? ¿Cuál es mi reacción habitual? Si puedes ver la situación desde otros ojos mucho mejor

– No reacciones: antes de de actuar impulsivamente respira.

– Cambio de enfoque: conecta con tu hijo de manera diferente. No escarbes en el mismo agujero, esto sólo ayuda a ir más abajo. Para un niño es muy sencillo cambiar su foco de atención. Trata de hacerlo de manera sutil. Muchos padres intentan arreglar la situación enel  instante del incendio, sin darse cuenta de que en ese momento su hijo no esta conectando con el de manera sana.

Corrige: si ambos están en un canal de lucha de poder, lo que normalmente ocurre es que al tratar de corregir lo que se genere es una explosión (en ambas partes). Si se dieron un par de minutos para cambiar de sintonía, es mucho más sencillo conectar con el niño y corregir. Corrige cuando ambos estén más relajados,  justo inmediatamente después de que haya hecho lo que no debe, no esperes al siguiente día para hacerlo. Es la única manera de que el pequeño relacione lo que le estás diciendo con su mal comportamiento.

– Sé muy clara: Él piensa que le rechazas a él como persona, no entiende que lo que desapruebas es su acción. Explícaselo tantas veces como necesite.

– Expectativas: Es simplemente así. Nuestras expectativas como padres deben ser realistas, ya que lograr que los pequeños nos obedezcan depende, entre otras cosas, de su propio desarrollo evolutivo. A medida que el niño desarrolla la comprensión, el lenguaje y conductas por imitación, cada vez irá comprendiendo consignas más complejas. Aquí somos los padres los que debemos trabajar nuestra propia tolerancia a la frustración y no pretender que el niño haga caso el cien por ciento de las veces. Los niños pequeños necesitan aprender a escucharnos, y a comprender que sus conductas tienen consecuencias. Requiere de un largo proceso de aprendizaje internalizar las pautas que les vamos marcando.

– Amor incondicional: no importa que tan grande haya sido la falla, no le retires tu amor.

 

Sé que mucho papás anhelan esto (muchísimos me lo han dicho. Como te lo dije, ¡no soy adivina!) y si tu eres uno de ellos: los retos no dejarán de aparecer, y se que no tendré las respuestas para todo, pero no se trata de ser perfectos, se trata de aprender a educar sin lastimar

 

Con todo el cariño,

Luis Carlos y Gaby

Gaby González
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Orientar y preparar a padres y maestros en cuanto a cómo acompañar, guiar y educar a los niños y adolescentes de ahora, teniendo en cuenta las características únicas de las generaciones más recientes y los cambios en el entorno sociocultural del momento histórico que atravesamos.
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