agresion

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA AGRESIÓN?

Es muy común actualmente que los niños con comportamientos impulsivos, rebeldes, directos, que son inquietos, hablan fuerte, golpean a otros sin razón aparente, interrumpen con frecuencia, molestan a otros, son provocadores e instigadores, sean tildados o etiquetados como agresivos y/o antisociales. Estos niños son los que primero son notados por los adultos dentro de un grupo de iguales, pues su comportamiento rompe con las expectativas sociales cómodas que tienen los adultos sobre lo que es considerado correcto y apropiado.

 

Estas palabras que se están usando para clasificar al niño, más allá de calificar su conducta, lo que en realidad muestran son los juicios de los adultos basados en sus creencias y en su propia historia. Además, muestran una doble moralidad típica de la sociedad, ya que, ¿cuándo hemos visto que se castigue y/o etiquete un adulto por ser directo, inquieto, impulsivo, provocador o hablar fuerte?

 

Muchos adultos piensan que el origen de estos comportamientos yace exclusivamente en el niño, y muy pocas veces se detienen a pensar qué están haciendo ellos, o qué circunstancias está viviendo el niño para que manifieste este tipo de comportamientos. Los niños a medida que crecen y se desarrollan, se van enfrentando a diferentes retos, están aprendiendo a vivir en este mundo, y muchas veces deben lidiar con circunstancias que no entienden, que no saben manejar, o que los atemorizan. El comportamiento de un niño, más allá de la acción, es un síntoma de lo que en realidad está sintiendo en su interior. En el caso de estos niños que tienen conductas hostiles y destructivas, probablemente lo que estén tratando de hacer es expresar su enojo, su ira, soledad, angustia, desesperación, incomprensión, rechazo, inseguridad, entre otros. El niño tiene uno o varios de estos sentimientos en su interior, y no sabe qué hacer con ellos, pues le hemos enseñado que no debe enojarse, que tiene que hacer las cosas que se le piden sin objeción, que tiene que compartir, que debe ser y cumplir con lo que se espera de él, que no debe sentir miedo, que sólo puede hablar cuando se le indique, etc. Pero, aunque por un lado le estamos diciendo esto, nuestra forma de actuar muestra algo muy diferente: ellos sí deben lidiar con nuestra reactividad y falta de paciencia, con nuestro enojo y frustración, con nuestra reprobación y decepción. Esto los llena de vergüenza, culpa, sentimientos de insuficiencia, y una incesante necesidad de aprobación.

 

Estos comportamientos no surgen súbitamente. Probablemente, el niño ya haya manifestado previamente sus sentimientos y necesidades de maneras más sutiles, pero los adultos que lo rodeaban no lo escucharon, y sólo fue cuando su comportamiento creció y los perturbó que se dieron cuenta de que algo ocurría. Los comportamientos tildados o etiquetados como agresivos y/o antisociales, en la mayoría de los casos, son un grito desesperado del niño para manifestar su necesidad de conexión, ya sea con ellos mismos, con sus padres, con sus pares, con su círculo social, con el mundo!

 

Es nuestro trabajo como adultos guiar y acompañar a nuestros niños en el camino de su formación hacia la adultez, y la mejor manera de enseñarles es siendo ejemplo. Te pregunto ¿te estás dando tu lugar en la vida? ¿reconoces quién eres, cuáles son tus dones y lo que vienes a aportar al mundo?, ¿hay congruencia entre lo que haces y dices con lo que piensas y sientes?

 

Con cariño,

 

Alexandra Parada

 

Recibe consejos e información relacionada con la crianza de tus hijos, inscribiéndote a nuestra revista ¡Qué padres tips! aquí https://ninosdeahora.tv/revista.html

pag banner febrero

Niños de Ahora
Niños de Ahora

Últimos artículos de Niños de Ahora (Ver todo)

To Top