7 años

LA FUERZA ARRASADORA DE LOS NIÑOS… ¿TE ASUSTA?

 

Los siete primeros años de vida se caracterizan por una gran fuerza, es completamente arrasadora, es el impulso de vida a todo lo que da sin querer perder ni un segundo para absorber el mundo. Sin embargo, es muy común que esta fuerza cause gran temor a los padres, tanto así, que de manera inconsciente tratamos de frenarla, apagarla y contenerla, lamentablemente, muchas veces con éxito.

 

¿Por qué le tememos tanto a esta fuerza con la llegan nuestros hijos al mundo? Probablemente son miedos fundados en la herencia que hemos recibido con respecto a las formas de crianza y al comportamiento esperado de “hijos bien criados”. Desde hace muchos años, la sociedad ve con buenos ojos a los padres que logran niños bien portados, es decir, niños que hacen lo que se les pide sin protestar, niños que no se mueven ni hablan sin que se les permita o conceda, niños que no hacen berrinches cuando están frustrados, ni se enojan, o a veces ni lloran por ser muestra de debilidad o por no ser bien visto. Pero, hoy en día, ¿cuántos niños son así? Este es el origen de nuestra frustración como padres al no estar cumpliendo ni las expectativas de la sociedad ni las nuestras (bueno, si en realidad fueran nuestras).

 

También tenemos otro tipo de padres. Los padres que fueron este modelo ejemplar de niños bien portados, y que ahora en su adultez, al llegarles el momento de ser padres, se rehúsan a que sus hijos pasen por lo mismo, y se van al otro extremo, donde la fuerza de sus hijos ya no es temida sino alentada, e incluso es la fuerza de los hijos la que marca la pauta en la dinámica familiar, y los padres dejan de ser padres y se convierten en súbditos de dicha fuerza. Finalmente, también terminan temiéndole, pues llega el momento en que se dan cuenta que ya perdieron autoridad sobre sus hijos y es en aquí cuando acuden por ayuda.

 

Pero la verdad es que la fuerza que nos da el impulso de la vida no fue creada ni para ser controlada o aplastada, ni para ser alabada y enaltecida sin límites. El impulso de vida con el que llegamos al mundo es el motor que nos despierta cada día, y nos dicta conquistar el mundo y vivir la vida que vinimos a experimentar. Esto viene con una fuerza inherente a nuestra vida. Todos nacemos con ella. Es lo que nos motiva a conocer, experimentar, explorar. Lamentablemente, por cuestiones sociales y culturales, la mayoría de nosotros, al llegar a la edad adulta, ya hemos perdido esta fuerza, y esto nos lleva a no saber qué hacer ni cómo abordar la que tienen nuestros hijos.

 

Sin embargo, te pregunto ¿cuánto darías tú hoy por sentir la fuerza de la vida con cada despertar? ¿cómo sería sentir pasión y seguridad cada día de tu vida? ¿cómo se sentiría tener la fuerza de la gratitud y la abundancia de tu lado? Pero, aún más importante, ¿qué sentirías tú y/o tus hijos si fuera la fuerza de la vida la que conectara sus corazones? Los niños de ahora están llenos de la fuerza vital y es nuestro deber como padres canalizarla y potenciarla para que fluya ininterrumpidamente impulsándolos hacia el destino que vinieron a cumplir.

 

Con cariño,

 

Alexandra Parada

 

Recibe consejos e información relacionada con la crianza de tus hijos, inscribiéndote a nuestra revista ¡Qué padres tips! aquí https://ninosdeahora.tv/revista.html

 

To Top