Influyes

¿De qué manera influyes en su salud?

  • Come bien, no quiero que estés débil
  • Ponte tu sudadera, hace frió y te acabas de aliviar
  • No se te ocurra quitarte los calcetines
  • Ponte gel antibacterial
  • No te vayas a mojar…

La mayoría de las mamás se preocupan por la salud de sus hijos. Andan detrás de sus ellos para que no estén descalzos porque no quieren que les de tos. Procuran que las condiciones que rodean a sus hijos sean las favorables para que sus hijos estén sanos.

Cuidan:

  • la alimentación
  • la higiene
  • los contagios
  • que estén abrigados
  • que la cartilla de vacunación este al corriente…

“La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer” Mark Twain

Tu intuición te dice que la salud de tus hijos está en tus manos, y es cierto, pero más allá de que esté en tus manos, la salud de tus hijos está en tu cabeza.

Tus creencias acaban convenciendo al niño de que no tiene poder sobre su propio cuerpo, y que el entorno tiene el poder para enfermarlo. Además, una vez enfermo, sólo puede curarse con medicinas, porque el poder para curarse sólo puede venir de “afuera”.

¿Sabes que puedes hacer para que tu hijo tenga una buena salud?

  1. El cuerpo y la mente no están separados: El cuerpo constantemente nos está enviando mensajes. Cada parte de nuestro cuerpo nos comunica algo específico. Y así por ejemplo, cuando una persona enferma de la garganta sería bueno que revisara que cosas no expreso
  2. La madre y el niño pequeño tienen un vínculo especial: por eso cuando el niño enferma, es importante que mamá revise en ella que le esta transmitiendo. En muchas ocasiones el niño enferma por las profecías “autocumplidoras” de la madre, ej: ponte calcetines que te va a dar tos. O por asuntos que la madre viene cargando y que el niño refleja. Recuerdo que hace un par de años, se metieron a robar a casa y se llevaron la computadora. Y estaba profundamente enojada y con mucho miedo. No “estaba pudiendo digerir” la situación. Al par de días mi niña pequeña cayó enferma del estómago. No podía retener líquidos. Al parecer, no “estaba pudiendo digerir”
  3. Cuida tus creencias: lo qué esta en tu cabeza nutre a tu hijo, y también lo limita. Si le enseñas a tu hijo que no tiene poder sobre su propia salud y que ella depende de factores externos, el aprenderá que esto es cierto, y así lo vivirá. Como decía Henry Ford “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.”

Por último, cuéntanos ¿De qué manera influyes en su salud? ¿qué te enseñaron a ti de pequeño sobre las enfermedades?

Un abrazo

Gaby

Gaby González
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Gaby González

Orientar y preparar a padres y maestros en cuanto a cómo acompañar, guiar y educar a los niños y adolescentes de ahora, teniendo en cuenta las características únicas de las generaciones más recientes y los cambios en el entorno sociocultural del momento histórico que atravesamos.
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