manda

Mi hija piensa que ella manda… ¿Cómo puedo manejarlo?

 

Sandra era una niña de 6 años, muy voluntariosa y controladora. Por lo general no hacía caso, armaba rabietas y su madre (Miriam) temía que se le saliera de las manos.

Estuve observando varios minutos en mi consultorio la dinámica entre madre e hija. Mamá, muy amorosa; si la niña quería hablar, mamá interrumpía lo que estaba diciendo para escucharla. Detrás de este comportamiento había un patrón claro: Miriam era muy dócil ante las necesidades y demandas de Sandra. A pesar de que le decía “No me interrumpas, estoy hablando”, siempre acababa cediendo.

El esposo de Miriam pasaba mucho tiempo fuera en su trabajo. Miriam se quedaba en casa con sus dos hijos, y entre las rabietas de su hija y los pleitos que se generaban entre ellos (porque Sandra siempre quería dominar al hermano), acababa agotada. Era claro que necesitaba ayuda.

Tuve una segunda sesión, a solas con Miriam. Ella acababa de tomar uno de mis talleres para padres y venía muy abierta, lista para trabajar a fondo.

Gaby: Miriam, ¿me puedes contar un poco sobre cómo eras tú de niña?

Miriam: Era una niña que no daba lata. En general puedo decir que era bien portada, y mm…. Bueno pues creo que era buena niña.

Gaby: ¿Qué significa para ti ser “buena niña”?

Miriam: Pues ya sabes, una niña que no da lata y que todo el mundo la quiere.

Gaby: ¿Todo el mundo?… me imagino que ha de ser difícil lograr que “todo el mundo” te quiera.

Miriam: ¡Uy sí! ¡Es agotador!

G: (Noté como se movía hacia atrás en su silla, y pasaba su mano ligeramente sobre su frente.) ¿Te das cuenta del gesto que hiciste con tu cuerpo?

M: Hmm… bueno creo que me acomodé.

G: ¿Puedes hacerlo otra vez? (La imité sutilmente.)

M: ¡Ah claro! Hice mi cuerpo para atrás. Bueno pero ¿no tiene que ver con que me acomodé?

G: A ver, repite el movimiento recordando lo que dijiste. Siente tu cuerpo. ¿Puedes ubicar qué es lo que tu cuerpo te quiere decir?

M: Es como si me hubiera querido ir de aquí. Creo que eso hago cuando me siento incómoda o agobiada. ¡Me voy!

G: ¿Y qué es lo que te incomoda?

M: Tener que ser “la buena” y “la obediente” para todo. Gaby, es muy cansado, siempre tener que complacer y quedar bien.

G: ¿Crees que de alguna manera estés haciendo esto también con Sandra?

M: No… ¿o sea, cómo? Bueno a lo mejor tantito. ¡Oh Dios! ¡Qué horror!

G: ¿Qué horror?

M: ¡Wow! Nunca lo había visto de esta manera. En realidad la amo mucho y no me gusta que se enoje.

G: Y entonces, ¿qué haces para que no se enoje?

M: ¡Ok ya entendí! Soy obediente también con ella. Creo que de alguna manera me he enfocado en no lastimarla y en ser su amiga.

G: Ser su amiga y no lastimarla son cosas distintas. ¿Que hace ella cuando en lugar de mamá tiene a una amiga?

M: Pues ella manda a todo mundo y acaba logrando que los demás hagan lo que ella quiere…

G: ¿Y cuál necesitaría ser tu rol?

M: (En tono de total sorpresa) ¡Dios mío Gaby! ¿La estoy dejando ser la mamá?

Soltó un largo llanto.

Se dio cuenta de cómo había cedido su lugar desde pequeña, y el costo que esto había tenido en su vida. Comprendió que su hija estaba ocupando un lugar que no le correspondía, porque ella aún no tomaba su lugar.

Se había convertido en una “madre obediente”, cuya hija voluntariosa y fuerte rápidamente descubrió cómo ser la “niña alfa” en la familia.

Ahora estaba dispuesta a tomar su lugar, y aunque se sentía confundida y llena de dudas, confiaba en su intuición y en proceso que iniciaba.

Donde está tu voluntad, sueles encontrar la manera.

¿Por qué algunos niños se vuelven “niños alfa” o “jefes” en la familia? Como dice el refrán: “La naturaleza aborrece el vacío”. Cuando en la familia hay un vacío en el rol de padre, alguien va a tratar de llenarlo.

Si bien el temperamento y el lugar que se ocupa en la familia influyen en el comportamiento del niño, cuando los padres están ausentes, ya sea por su trabajo, su historia o porque simplemente no están, es muy común encontrar que el niño busque tomar el control de quienes le rodean. De hecho, en estas circunstancias el niño no lo hace por capricho, sino porque siente que necesita hacerlo.

Existen muchas razones por las que un niño puede ser muy demandante, controlador o que sencillamente no haga caso. Es normal que un niño exija lo que necesita, mientras aprende a pedirlo. Pero en ocasiones el comportamiento del niño es sólo la punta del iceberg; en el fondo hay algo mucho más profundo que necesita ser visto y atendido.

¿Te ha pasado que en ocasiones sientes que estás perdid@ como mamá/papá? Cuéntanos, ¿cómo te está sucediendo ahora?

COMPARTE este artículo. Puede llegar a manos de un padre que necesite tomar su lugar. Sus niños te lo agradecerán.

Gaby González

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Luis Carlos y Gaby
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Luis Carlos y Gaby

Directores at Niños de Ahora
Pareja de psicoterapeutas, padres de tres hermosos niños, coaches y conferencistas renombrados. Cofundadores de Niños de Ahora, son los creadores del Método Paternidad Efectiva, con el cual despiertan la sabiduría que sus alumnos llevan dentro para que ejerzan una paternidad consciente y efectiva.
El entrenamiento introductorio del Método Paternidad Efectiva ha sido tomado por más de 125 mil padres alrededor del mundo.
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