divorcio

Los niños en el proceso de separación necesitan PRESENCIA CONSCIENTE

“¡Mamá escúchame ¡van 5 veces que te lo repito!  Pablo, mi hijo de 7 años me grita y me mira con desesperación. ¡Por favor escúchame mamá! En ese momento me quedo sorprendida y me doy cuenta de que llevo 3 años desde que inició el proceso de separación en donde me encuentro totalmente ausente, en mi nube. Desconectada por completo de mi cuerpo, del presente, de la realidad, de este momento y de mis hijos.

Ese grito, su carita de tristeza y desesperación me ayudaron a aterrizar de nuevo en este mundo. Haciendo consciencia de la necesidad urgente de traer de nuevo mi alma a mi cuerpo. De la necesidad urgente de presencia que mis hijos necesitaban en esos momentos. Me dolió mucho, me costó mucho trabajo integrar y reconocer que el estado emocional tan deteriorado en el que me encontraba me hacía casi imposible ser partícipe de este mundo, de mi propio mundo y del mundo de mis hijos. Era tanto mi dolor y mi falta de herramientas para lidiar con él, que inconscientemente había emprendido una fuga en donde fuera de mi cuerpo evitaba el dolor, pero lo más triste evitaba la vida, la presencia, el contacto y el corazón de mis hijos.

Mientras yo estaba totalmente ausente y desconectada ellos, tanto Pablo como Bernardo mi otro hijo se encontraban en un caos y un desorden interno que me enloquecía. Peleas entre ellos, gritos, desorden, mal humor, rebeldía. Yo me sentía desesperada.

Acepte por fin que no podía seguir lidiando sola con este estado y que necesitaba ayuda. Comencé a ir a terapia junto con Pablo mi hijo.  Gaby, la terapeuta, me enseñó a jugar con él, y a través del juego a conectarme de nuevo con mi niño. Sesión tras sesión nos sentábamos a jugar. No fue fácil aterrizar. En ocasiones ni siquiera me sentía capaz de escuchar las indicaciones o las reglas del juego, pero el ver como él si se conectaba, lo disfrutaba y comenzaba a cambiar automáticamente me ayudo para seguir aterrizando. Aquí, y ahora, en la simpleza, en la presencia.

Torbellinos de circunstancias irreales atormentaban mi mente. Pensamientos como: ¿Y qué haré para pagar la terapia si no he generado dinero?, Como le voy a hacer con el coche que ya se descompuso, El papá esta tan enojado que no me ayudará en nada, ¿Seré capaz de generar lo que necesitamos en esta nueva etapa? Y luego, ¿Encontrare de nuevo alguien que me ame con dos hijos?, Esto y muchísimo más, interminable la lista de angustias, preocupaciones, miedos sobre lo que estaba viviendo y sobre lo que vendría, sobre el pasado también. Analizando cada instante, por qué no habría funcionado, llena de culpas innecesarias, de juicios y auto condenas.

Un infierno, mi cabeza era mi propio infierno.

La terapia de juego y la mirada de mi hijo fueron la medicina para mi corazón. La vocecita luminosa en mi interior que me decía Claudia, respira por favor no olvides respirar aquí, y ahora. Toma la ficha azul, pon atención solo tienes que meterla en el espacio vacío. Y el ver, que cada movimiento representaba una sonrisa en su rostro comenzó a darme paz y a traerme de vuelta.

Poco a poco, la presencia, aquí y ahora, en mi cuerpo, en contacto con mi respiración, con esta realidad, con mi hijo y con el juego abrieron mi consciencia. Me sanaron. Me ayudaron a disfrutar de nuevo la simpleza de la vida recordando que en confianza todo es resuelto. En presencia todo va ocurriendo sin angustias, sin preocupaciones, atendiendo aquello que es verdaderamente importante, el momento.

Toda esta experiencia me ayudo a comprender que lo más importante para los niños en el proceso de separación de sus padres es precisamente esa Presencia Consciente, esa conexión aquí y ahora con el amor, con sus emociones y con su cuerpo es los que ayuda a ir integrando poco a poco el cambio. Les ayuda a procesar su propio duelo de manera saludable.

También aprendí que la forma más fácil y directa de estar presente era la propia conexión con mis emociones y con mi cuerpo. Aprendí lo importante que es pedir ayuda, que no tienes por qué esperar a que las cosas se desorganicen de tal forma que todo se desborde.

Así que hoy, quiero compartirte esta experiencia con el fin de que hagas consciencia de tu necesidad de ayuda y contención para ser capaz de volver a ti. Hay muchas herramientas que pueden ayudarte a lograrlo: Yoga, Meditación, Psicoterapia individual, Terapia de Juego, Ejercicio, Respiración. Pero sobre todo y lo que más ayuda es, CONECTAR CON LAS GANAS DE ESTAR EN LA VIDA.

Mucha luz en tu camino y en el de tu familia para transitar estos momentos.

Con amor,

Claudia.

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