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La herida del desplazado, la historia de Mariana

Mariana, una mujer de 30 años, llegó a consulta porque quería resolver un problema con su pareja, que cada vez se hacía más grande.

Ella no se consideraba celosa. Sin embargo, cada vez que él salía con sus amigos, se comenzaba a sentir muy insegura. Cada vez más el tema acaba en reclamos y pleitos.

Mariana: No es que crea que me va a poner el cuerno, pero… me da muchísimo coraje que salga con ellos!

Luis Carlos: Veo que ya estás tocando esa emoción. A ver, ¿qué estás sintiendo en este momento? Cierra tus ojos, siente, descríbemelo…

M: Siento como un remolino en la panza… y un agujero en el pecho.

LC: ¿Puedes ponerle un nombre a eso que estás sintiendo?

M: …No sé, me siento insegura… como si no existiera.

LC: ¿Y qué haces con ese sentimiento?

M: No me gusta que él se dé cuenta. Se me hace ridículo sentir esto. Conozco a sus amigos, sé que no me va a dejar por ellos. Es extraño porque no siento celos. Pero me siento… hecha a un lado, como si yo no importara.

Tras una breve inducción, Mariana viaja a su pasado, explorando otros momentos de su vida en los cuales experimentó estas sensaciones y emociones.

LC: Ahora quiero que viajes hasta tu recuerdo más temprano de esta sensación. Ya estás muy en contacto con ella… ¿Qué momento llega a tu memoria? Describe la escena tal y cómo si estuvieses allí ahora mismo. ¿Qué edad tienes?

M: Tengo 5 años (se le escucha voz de niña)… Mis hermanos están jugando en el jardín con sus cochecitos. Yo me acerco para jugar con ellos y tomo un carrito. José me lo quita y me empuja. Me dice que las niñas no saben jugar, que me vaya… (corren lágrimas en sus ojos)

Al terminar esta sesión, Mariana había descubierto cómo se generó esta herida, el gran peso que tenía en su vida,

– cuando las primas se reunían y no la incluían

– cuando en la escuela sus amigas se veían o hablaban por teléfono

– cuando sus vecinos iban a una fiesta y ella se enteraba después

– en las juntas de la oficina en las que no era invitada…

Se dio cuenta de cómo ella, al defenderse de sentir esto provocaba problemas en sus relaciones más íntimas. Su defensa inconsciente era: “Antes de que me rechaces, yo te rechazaré.”

Esta herida, la herida del desplazado, tiene que ver con sentir que el amor se está dividiendo entre varios, y no hay suficiente para todos. Se desarrolla de muchas maneras distintas, el caso de Mariana es sólo una. Algunos ejemplos:

– cuando llega un bebé a la familia

– la rivalidad entre hermanos

– cuando dos hermanos se juntan, y el tercero queda “fuera”

– cuando mamá/papá muestran favoritismo por un hijo

Mariana pudo soltar ese viejo patrón. Ahora cuando su pareja sale con sus amigos, se tiene a sí misma. Está lista para el siguiente paso en su relación…

Las heridas en la infancia suceden en gran medida por el desconocimiento de los padres.

Coméntanos, ¿tienes heridas de la infancia? ¿cómo te afectan ahora ahora que eres adulto(a)?

Con cariño,

Luis Carlos.

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Luis Carlos Flores

Luis Carlos Flores

Director at Niños de Ahora
Científico, educador nato y Guía Montessori, a partir de sus estudios y práctica en psicoterapia y coaching de vida, hoy se dedica a capacitar a miles de padres, coaches, terapeutas y educadores, mostrándoles cómo cuidar, nutrir y alentar el desarrollo óptimo de los niños y jóvenes de ahora.
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