Two cute girls helping her mom to clean up

Jugamos…y aprendemos

 

Una de las formas en que hemos tratado de enseñarle algunas cosas a Romina (su mamá y yo), ha sido mediante el juego. Hay cosas que ella, como una niña pequeña, quiere hacer sola ya sea por independencia o por imitación. También hay otras que hace por curiosidad o por pensar que es un juego. Algunas de esas actividades pueden ser el querer agarrar la escoba o el trapeador e intentar limpiar la televisión con ellos o el tocar cosas que le llaman la atención. Hacemos de la situación un juego para que entienda que no puede tocar todo o que las cosas tienen un lugar.

El día de ayer por ejemplo, fuimos a supermercado después de comer, y al regresar a la casa lo primero que quería era agarrar las bolsas. Ella lo veía como “estoy ayudando y siendo como mis papis” pero quería tomar las cosas pesadas y sacarlas de auto. En lugar de regañarla o hacerla para atrás, le dimos una bolsa ligera (que traía el papel del baño y un par de cositas). ¿Su reacción? Fue la de decir “¡wow!” y gritar de la emoción…pensaba que estábamos jugando. En lo que le dijimos que llevara la bolsa a la cocina, nosotros bajamos todo y lo metimos a la casa.

La siguiente actividad era la de meter las cosas al refrigerador y acomodarlas. Pero cuando vio Romina tantas cosas en las bolsas de plástico en el piso, su reacción como niña pequeña fue el querer tocarlas y jugar con ellas. Aquí aprovechamos y seguimos jugando con ella diciéndole que todo eso debería de ir en el refri y se tenían que guardar. (Por su puesto que lo que quería hacer era meter la pasta de dientes a la zona de las verduras y el cereal a los estantes.)

Lo que hicimos fue que mamá le diera cosas para pasármelas a mí. Algunas cosas eran fácil para que ella pudiera ponerlas dentro, así que me dedicaba a decirle donde….ella súper emocionada. Mientras, mi esposa me pasaba varias cosas que podíamos ir metiendo sin que las pidiera para apurarnos. Yogurt, agua, verduras, fruta y leche –entre otras cosas- iban y venían siendo colocadas por la nena. Aquello que no podía poner en su lugar porque no alcanzaba (pero lo intentaba), me las daba para que yo lo hiciera. Durante todo el tiempo ella se reía y repetía lo que le decíamos: “aquí”.

Lee también: Por qué no le grito a Romina. 

De la misma forma, hemos ido “jugando y aprendiendo” con el llevar sus platos de plástico sucios a la cocina o el tirar la basura en su lugar. También el regresar las cosas a su lugar cuando las saca –le encanta vaciar los cajones de la cocina- o cuando metemos la ropa sucia a la lavadora. O el recoger las cosas que se caen al piso (casi siempre practicamos con sus juguetes porque le encanta tirarlos por todos lados.

Esta forma de actividades lúdicas, le han ido enseñando poco a poco que las cosas tienen un lugar adecuado y para ella ha sido más que divertido. Imagino que ha de pensar que “ya es grande” y hace cosas “de grandes”…al menos que hace lo mismo que papi y mami hacen. Al mismo tiempo de saber dónde van las cosas, ha ido aprendiendo como se llaman esos objetos que van y vienen por todos lados. Ya sabe que la escoba es para limpiar y que la natilla es de papá y el yogurt para niños es de ella.   Claro, también han venido las travesuras como cuando ha decidido abrir la puerta del refrigerador (que aprendió sola a hacerlo), y sacar todo para volverlo a meter diciendo “aquí” (la práctica hace al maestro).

Ya sea que diga que hay que cerrar la puerta cuando entra o sale de un lugar, que sepa que la tina es para bañarse y pida que la bañemos, que asocie el control de la tele con sus programas, que me traiga el bote de fruta picada diciendo “e piña” para regresarlo a su lugar o que regrese del refri con un plátano en la mano diciendo “quere a pano” (quiero plátano), la forma en que ha aprendido…ha sido jugando. Lo importante es que para ella es un juego más pero para nosotros es una alternativa de enseñarle cosas…ya nos sorprendió llevando ella sola el paquete de papel higiénico al baño –ahí apareció solito. Hasta regañado he salido por poner la leche de sabor en el lugar equivocado del refrigerador.

Rafa Rojas
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Bloguero de corazón y director de profesión at Descubriendo a papi
Papá primerizo a los 40 años de una hermosa niña llamada Romina. Comparte sus aventuras y experiencias en la paternidad a través de su blog donde escribe apasionadamente acerca de su mayor inspiración: su hija. Asimismo, trabaja como Director de operaciones en una empresa dedicada a la Consultoría y Desarrollo de Tecnología, en la que pone en práctica lo aprendido en sus estudios de Administración de Empresas en la University of California, Riverside (Estados Unidos).
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Papá primerizo a los 40 años de una hermosa niña llamada Romina. Comparte sus aventuras y experiencias en la paternidad a través de su blog donde escribe apasionadamente acerca de su mayor inspiración: su hija. Asimismo, trabaja como Director de operaciones en una empresa dedicada a la Consultoría y Desarrollo de Tecnología, en la que pone en práctica lo aprendido en sus estudios de Administración de Empresas en la University of California, Riverside (Estados Unidos).

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