cansado

Estoy cansado…pero parte es mi culpa

Uno de los “consejos” que te dan cuando vas a ser papá primerizo es relacionado al sueño. “Aprovecha y duerme todo lo que puedas ahorita, porque después ya no vas a poder”. Lo que no te dicen es que va a pasar y, el porque te vas a cansar y no vas a dormir como antes. Hoy, a casi 2 años de haberme convertido en papá, me doy cuenta que llevo casi 24 meses sin dormir bien. Pero no todo es por ser papá, sino por no aprovechar el tiempo de forma adecuada…en parte es mi culpa.

Hace unos días, me desperté en la madrugada porque Romina estaba teniendo mala noche –al parecer pesadillas. En 3 horas me paré 5 veces para ir a tranquilizar a la nena; esto fue a la 1:00 am. Obviamente, para las 4:00 am, yo ya no podía dormir. Por fin logré conciliar el sueño alrededor de las 6:00 am pero a las 8:00 am ya tenía que despertar. No tengo que comentar que durante el día estuve como zombi. Al llegar las 8:00 pm, yo estaba más que cansado…lo que le sigue. Según yo, esa noche me iba a dormir temprano, aprovechando que Romina ya estaba a punto de dormir. Con mi “temprano”, me dieron las 9:00, las 10:00 y las 11:00 pm… ¡grandioso! Otra noche más durmiendo tarde.

Llegó el fin de semana y dije “trataré de dormir una siesta, estoy cansado”. ¿Y qué sucedió? Nuevamente no aproveché ni tantito para poder dormir aunque fueran unos 15 minutos –esas “power naps” son de lo mejor. Y así, como estos últimos días, han sido los últimos 24 meses. Por una u otra razón, me he encontrado durmiendo pocas horas en las noches y sin poder descansar en el día. Aunque muchos dirán que es por ser papá y que “tenían razón” cuando me dieron el consejo de aprovechar el sueño…creo que no todo es por eso.

Pensando hace dos noches el porqué del cansancio, me di cuenta que he tenido en más de una ocasión la oportunidad de poder dormir, pero no lo he aprovechado. ¿El motivo? Siempre va a haber una excusa durante el día: tengo que hacer o trabajar. Ya sea cuando me he quedado en casa con Romina o cuando llegaba temprano de recogerla de la guardería, siempre hubo algo que me distraía. No se diga en la noche.

SI hubiera tomado ventaja del pequeño instante en el que la nena se dormía sus siestas durante el día, también hubiera podido descansar. Pero siempre uno dice “voy a aprovechar ahorita para hacer…”, y nos dedicamos a eso. Las siestas de Romina que van de 45 minutos a hora y media, me hubieran dado un respiro y me hubieran ayudado a descansar más…o al menos a estar menos cansado. Pero como dicen por ahí: él hubiera no existe.

¿Y qué decir de las noches? Nuevamente “si hubiera”. Después de que la niña se dormía, ¿qué hacía yo? Al menos me ponía a ver Facebook (o cualquier otra red social) o a ver el maratón de la serie X para aprovechar que no estaba viendo a “Mickey Mouse” o “Peppa Pig”; eso si bien me iba. A veces hacia otras cosas de la casa como lavar ropa, lavar trastes o limpiar. ¿Pero qué pasa con cuidarse a uno mismo? Y me refiero a mamás y papás por igual.

Entiendo perfectamente que a veces decimos que es imposible descansar por estar cuidando a los hijos, y más en los primeros meses de vida. No solamente se trata de cuidarlos sino de darle de comer en el momento que tienen hambre. Aunque yo no di pecho, sé lo que es pararse cada 3 horas en la madrugada para darle de comer a Romina, lavarle las mamilas, cambiarle el pañal y ponerla a dormir nuevamente para repetirlo 3 o 4 veces en la noche –o más. La sensación de cansancio y de que uno anda en modo “por instrumentos” todo el día, pidiendo esquina o queriendo llorar a veces, es horrible.

Me doy cuenta que pude haber aprovechado esos minutos en los que la nena tomaba su siesta para descansar. También, pude evitar el perder 3 o 4 horas en la noche revisando las redes sociales…no van a ir a ningún lado. Cosas que hacer siempre van a haber y nunca se van a acabar. Es muy pesado aguantar tanto tiempo sin poder dormir bien, y el estar de buen humor a veces cuesta mucho. Se de primera mano lo que es despertarse a media noche para atender a los hijos y no dejarlos llorar ni que pasen un mal rato. También se lo que es estar en casa atendiendo el circo de tres pistas: la niña, el trabajo y el quehacer del hogar. Por eso me atrevo a dar el consejo –que pocas veces lo hago- que nunca me dieron antes de ser papá, y es el de que descansen cuando sus peques lo hacen. Ellos nos necesitan enteros y con buena salud. Hoy puedo decir que estoy cansado…pero parte es mi culpa.

Rafael Rojas

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Bloguero de corazón y director de profesión at Descubriendo a papi
Papá primerizo a los 40 años de una hermosa niña llamada Romina. Comparte sus aventuras y experiencias en la paternidad a través de su blog donde escribe apasionadamente acerca de su mayor inspiración: su hija. Asimismo, trabaja como Director de operaciones en una empresa dedicada a la Consultoría y Desarrollo de Tecnología, en la que pone en práctica lo aprendido en sus estudios de Administración de Empresas en la University of California, Riverside (Estados Unidos).
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