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El veneno que intoxica a tus hijos en la separación

Lo que en algún momento fue amor puede convertirse en odio. De hecho, “El odio, es el amor congelado” (da clic aquí para leer este artículo) . La realidad, es que esto sucede y quizá te esté pasando a ti. Cuando se da una separación o divorcio es natural que tengamos este tipo de emociones ya que son una defensa para proteger nuestro corazón. A través del duelo también surge espontáneamente el enojo en muchos momentos del proceso, y es importante permitirlo para lograr una elaboración adecuada de nuestras emociones.

También te servirá saber, que dichas emociones son humanas, son naturales y que no intentes catalogarlas como “malas” o “inadecuadas” ya que esto sumara una culpa innecesaria en tu vida. Todas las emociones tienen una razón de ser, es importante vivirlas y escucharlas para después poder soltarlas y trascenderlas.

Cuando tachamos dichas emociones como “malas” nos vemos en la necesidad inconsciente de esconderlas de modo que es posible que ni siquiera nos demos cuenta de que ahí están. A todas estas emociones escondidas que no nos gustan les llamamos sombra. La sombra es esa parte de nuestro inconsciente oscuro y gris que nos hace la vida pesada porque pide a gritos atención. Pero, ¿Que sucede con todos estos sentimientos que no estamos procesando de forma adecuada?

Cuando no asumimos nuestra propia sombra se la aventamos a los demás. Por lo general los receptores inmediatos de dichas emociones son lo seres que más amamos y que están cerca de nosotros nuestros hijos.

A parte de nuestros hijos, “el otro” o sea “el o la culpable” de toda nuestra desdicha.

Ya te separaste, estas en un torbellino de emociones en donde se mezcla el amor-odio, el enojo, la tristeza etc. Mira todas tus emociones y trabájalas. Está bien sentirlas. Pero una vez elaborado tu duelo, sé consciente de que todas las emociones que aún quedan sin resolver dentro de ti, sobre todo la necia ira, el rencor, los resentimientos, y el enojo a tu ex, padre o madre de tus hijos, serán el veneno que intoxica a tus niños.

Es muy triste ver personas que después de años y años de divorcio siguen trayendo a su presente emociones añejas y podridas de rabia y dolor haciéndole la vida difícil a los hijos. Y es que, algo que no logramos comprender como adultos, es que, independientemente del tipo de persona que sea el padre o madre de tus hijos ellos los aman y los amarán siempre por ser sus padres.

Así que, cada vez que explícita o implícitamente te refieras con odio hacia la otra parte estás llenando de veneno el corazón de tus niños. Y hay quienes piensan que con estos actos se harán aliados de los niños y que ellos a su vez se alejarán al otro padre o madre. Cuando en realidad lo que están haciendo es alejarlos de ellos mismos con ese tipo de actitudes.

Por eso te invito a hacer conciencia de aquellas emociones que aún están sin resolver, en el entendimiento de que en realidad al seguirlas cargando en tu corazón a quién más estás dañando es a quiénes más amas, así como a ti mismo. Todas las emociones pueden sanar si permitimos que sanen. Lo primero es darnos cuenta de que ahí están y querer hacer algo para transformarlas. Si crees que no puedes solo busca ayuda. Recuerda que siempre habrá profesionales dispuestos a ayudarte.

Con amor,

Claudia

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