verdad

Cuando los niños reciben la verdad entonces pueden lidiar con el dolor

Es cierto que como padres desearíamos evitarles a nuestros hijos el dolor, el sufrimiento y las situaciones difíciles en general. Queremos proteger su corazón porque son lo más preciado en nuestras vidas. Pero cuando los sobreprotegemos lo que en realidad estamos haciendo es evitarles algo crucial en sus vidas: la posibilidad de aprender a lidiar con sus propios sentimientos, aprender del dolor. El dolor es también un maestro y si nos permitimos sentirlo este nos enseñará. Si permites que tu hijo conecte con su propio dolor también será capaz de atravesarlo y a la larga transformarlo.

Le dará las herramientas que necesita para enfrentar los desafíos de la vida y se fortalecerá. Todo esto lo llevará naturalmente a adaptarse de mejor forma al entorno y a las situaciones de la vida.

Muchas veces pensamos que al ocultarles la “dura verdad” los estamos cuidando. Nada más lejos de ello. Los niños son niños, no tontos y saben perfecto en su interior cuando algo está sucediendo. Cuando ocultamos las cosas los únicos que quedamos en ridículo somos nosotros, ellos, tarde o temprano conocen la verdad.

También sucede que cuando ocultamos las cosas para no lastimarlos ellos aprenden que mentir está bien.

Dos consideraciones importantes a la hora de hablar con la verdad:

  1. Primero asegúrate de trabajar con tus propios sentimientos para no contaminar lo que dirás a tus hijos sobre ciertos hechos. Cuando nos sentimos enojados o frustrados hablamos de más sin medir las palabras.

Decir la verdad no implica desfogar toda clase de pensamientos.

 

Para ser más clara te daré un ejemplo.

 

María y Carlos se separaron, tienen una hija, Paola. Al poco tiempo de separados, Carlos comenzó a salir con otra mujer y rápidamente tuvieron un bebe. María temía mucho enfrentar este tema con Paola, y estaba muy enojada y con muchos sentimientos aún sin resolver.

Al trabajar el tema con María ella se dio cuenta de que instintivamente le daban ganas de decirle la verdad a Paola desde todas sus heridas sin resolver. ¿Cómo? Tu papá se fue con otra mujer, y ahora tiene otra familia. Ya no le importamos nada, ni tu ni yo. Es un hijo de su …

 

Este es un ejemplo de una “verdad” cargada de sentimientos sin resolver. Este es el típico ejemplo de cómo podemos intoxicar a nuestros hijos.

 

Cuando María comenzó a trabajar sobre sus propios sentimientos se dio cuenta de que la verdad era dura pero que no necesariamente debía estar empañada de su drama. La verdad es: Carlos y yo estamos separados. Él tiene ahora una nueva pareja, y un bebé, y su amor por ti Paola, no cambiará.

 

Claro que a Paola le va a doler, eso no lo podemos evitar, sin embargo, no le estamos poniendo limón a su herida con nuestra propia percepción. Tampoco estamos enjuiciando a Carlos y esto le da paz al corazón de Paola. Su padre es su padre y bien o mal las decisiones que tome y sus consecuencias son solo de él.

 

  1. Cuando hables de la verdad intenta aproximarte a ella con compasión. La compasión es refiere al hecho de tener una actitud de entendimiento hacia los fallos y las incompetencias propias y de los demás, una actitud que no juzga y que reconoce que nuestra experiencia es parte de la experiencia de toda la humanidad.

Existen muchas cosas locas en esta vida, pero lo que si te prometo que no existen son los seres humanos perfectos. Aprender esto nos ayuda a relajarnos en la consciencia de que todos cometemos errores y no por ello hemos de ser sentenciados a la cadena perpetua del juicio o la crítica.

Entonces, la verdad, cualquiera que sea, por más dura, o más cruda siempre será mejor que la mentira. Y ¿cómo la podemos suavizar? Desde el amor y la compasión. Entonces los niños tendrán la oportunidad de lidiar con el dolor que genere conocer cualquier verdad dolorosa, aprendiendo a desarrollar la compasión hacia su propia experiencia de vida, como a la experiencia de los demás. El dolor nos hace crecer, y también nos ayuda a ser mejores personas si lo enfocamos desde el amor en vez de sentimientos irresueltos de rencor, ira o venganza.

¡Compártenos tu experiencia y comparte consciencia!

Con amor,

Claudia.

 

De la misma autora:

El divorcio, pretexto para estar ausente. Da clic AQUÍ para leer. 

Secuestro parental. Da clic AQUÍ para leer. 

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