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“Asumir con ACTITUD Y VOLUNTAD tu nueva realidad tras una separación ayuda a tus hijos”

Existe una etapa en la vida que cuando se va jamás regresa. Una etapa en donde se gesta la estructura que nos dará el sostén que necesitamos para crecer y enfrentar la vida. La niñez es este espacio tan vulnerable en el desarrollo en donde se instalan las memorias de lo que más adelante nos hará ser quienes somos.

Una separación o divorcio es una de esas memorias que bien llevadas puede llevar al niño a formar una personalidad resiliente, fuerte, capaz de enfrentar la vida con lo mejor de sí mismos.

Pero ¿De qué depende que ello ocurra? Básicamente de dos aspectos que los padres deberán trabajar a lo largo de su proceso y son Actitud y Voluntad.

Claro que la separación nos mueve el piso, la vida, la economía. La mayoría de las familias que atraviesan por esto se ven obligadas a asumir tareas y responsabilidades que antes eran compartidas, que quizá en lo individual nunca habían tenido. La mayoría se enfrenta también a limitaciones económicas. Buscar un nuevo trabajo, encargarse de los hijos y el hogar puede ser estresante en este período.

Todos estos ajustes llevan un tiempo, un proceso de acomodo en donde la vida nos pide trabajar con nuestra ACTITUD, enfrentar esta nueva etapa que es un gran desafío con CONFIANZA. Aceptar y asumir este cambio, esta nueva realidad ayuda mucho en la transición al bienestar.

Si los padres enfrentan este desafío con normalidad esto ayudara a los hijos a adaptarse con mayor facilidad.

Actitud para no quedarnos en la queja eterna y el mal humor de lo que no me gusta y “no puedo cambiar”. Enfrentar el nuevo desafío con la VOLUNTAD de salir adelante. Ante lo cual probablemente necesitemos ayuda. Busca la ayuda, acéptala.

Los niños en este período necesitan mucho apoyo, presencia, cariño, contención, atención. Se dan cuenta de todo lo que nos ocurre como adultos. Observan y leen nuestro lenguaje corporal, nuestros sentimientos.

Te invito a llevar este proceso desde el amor a ti y el perdón, a ser comprensivo con tus sentimientos y también con los sentimientos de tus hijos ero sobre todo a integrar a tus días una actitud que responda a la necesidad y derecho nato de cualquier niño: Crecer en un ambiente de amor y armonía en donde se sienta amado y aceptado.

Termino este artículo retomando la frase con la que comencé.

Existe una etapa en la vida que cuando se va jamás regresa, no te pierdas de la niñez de tus hijos. Acompáñalos en su desarrollo con dulzura y alegría. Transforma tu dolor en belleza y disfruta cada instante a su lado. Hazles sentir que, a pesar del cambio, de la separación, del dolor que a veces trae consigo la vida, la existencia es un regalo que debemos agradecer y que estamos profundamente felices con su presencia en nuestras vidas.

El amor y la presencia sanan todo.

Con amor,

Claudia.

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